Ir al contenido principal

hogar

en días como este entiendo por qué la gente se va de esta ciudad de mierda. entiendo la soledad y el sentimiento de abandono. como si no importara cuántos años pasen la plata nunca te hiciera sentir bienvenidx.
me parece hasta berreta lo linda que es en ese intento inútil de impregnarse en tu memoria. como si se diera cuenta de que ninguna estación le sienta del todo mal.
en la configuración de mi mente, la plata consiste en un hogar transitorio para todx aquellx que la pise. soy platense de nacimiento y esta ciudad de calles numeradas y grandes arboledas dejó de pertenecerme hace un tiempo.
ese el es el problema de escoger a las personas como hogar en lugar del espacio físico en el que naciste: si dejan de existir en tu vida comenzas a vagar por el mundo sin tener realmente a dónde pertenecer.

Comentarios

efe ha dicho que…
ese desarraigo soñado que cada tanto resuena en la cabeza, dando soga para jugarsela.
o bueno, esperando algo así ¿?
saludetes!

Entradas populares de este blog

fotos (o una taza de café)

Tengo una foto tuya guardada en mi lata de recortes y cosas que despegué de la pared, pero no quiero tirar. Es una foto hermosa, de las más lindas que saqué. Estás posando con cara de incomodidad; la misma expresión que ponías cada vez que te sacaba una foto. Y es que yo sé que no te gustaba, pero había algo en mi forma de hablarte que hacía que, al final, después de revolear los ojos, te quedaras quieta y me dejaras inmortalizarte con un click. Así como esta tengo varias capturas de otros momentos. Una de ellas es la foto esa que te saqué en el plaza yendo a ver a Clari, con mi vestido de calaveras y mi sombrero puesto; esa siempre me gustó mucho porque tenías el pelo de un azul eléctrico súper brillante y te estabas riendo con una mano en la cara por un chiste que te acababa de hacer. Me enorgullecía bastante de haber sido capaz de arrancarte una carcajada en el momento justo; y esa parecía ser mi especialidad porque la mayor parte de nuestras fotos son así: yo haciendo una payasa...

Opia

OPIA: es el nombre dado a la intensa sensación de una invasiva energía que sentimos cuando participamos de un mutuo contacto visual con alguien más. Y ella era la reina de quedarse mirando. Disfrutaba de recorrer con la vista a los demás sin malicia, con la curiosidad de un niño pequeño y la intensidad con la que alguien lo haría si estuviera a escondidas. Es que solía pasar desapercibida. Entonces, revolcándose en su propia invisibilidad, convertía a cualquier individuo digno de su atención en un festín para sus ojos. Repasaba varias veces cada gesto y postura; cada lunar y cada cabello. Tan experta se había vuelto en el campo que casi nunca cruzaba miradas con alguien por más de una milésima de segundo. Y, cuando lo hacía, optaba por mirar hacia otra parte solo con tal de no ser descubierta. Ella formaba parte de ese reducido grupo de seres en el mundo que miraba por el simple placer de hacerlo. No la movía ningún interés particular, no buscaba conseguir ningún tipo de atención...